martes, 28 de diciembre de 2010

Inmortalidad




Vacante es la palabra, la venganza no tiene lugar en mí ni en ella
No puedo encontrar consuelo en este mundo
Lágrima artificial... el recipiente
apuñalado... voluntarios, el siguiente
Vulnerable, la sabiduría no puede adherirse

Un novillero encuentra un hogar, y un deseo al que aferrarse
Pero hay una trampilla en el sol

Inmortalidad...

Tan privilegiados como una puta
Víctimas solicitadas para el espectáculo público
Barridas hacia el exterior a través de la rendija bajo la puerta
¿Farisaico? ¿Cómo?
Rendido... ejecutado de todas formas
Garabatos disueltos, caja de cigarrillos en el suelo

Un novillero encuentra un hogar, y un deseo al que aferrarse
Pero hay una trampilla en el sol

No puedo detener el pensamiento
corro en la oscuridad
Se acerca una señal de qué camino coger
todos los buenos novilleros deben elegir
Oh, desnudo y vendido, mamá
antebrazo subastado
y pelos en el lavamanos

Los novilleros deben seguir
no pueden quedarse mucho

Algunos mueren sólo para vivir



[Immortality - Pearl Jam]



lunes, 1 de noviembre de 2010

-X- Entre la ensoñación



Repentino, inesperadamente como cada momento
Le hablo a la imagen y escucho esa hoja en blanco
aquella que permaneció tanto tiempo inhabitada
Tiempo de pasos mudos y huellas en la arena

Todo borrado, porque todo se lo llevó bien profundo
bien adentro, en mareas inconcientes de su actuar
desconcertadas por el rumbo en que se dirigen
y preocupadas por el ''donde iremos a parar''

Reflexiono después de tanto chiste y broma
Luego de las cuales me voy perdiendo en el blanco eterno
de esta hoja que cada vez se vuelve más negra, más sucia
y no me doy cuenta que en verdad ya me voy quedando dormido...

Que quizás el viento que sopla me relaja demasiado
me abraza y con ternura intenta llevarme a donde no he conseguido llegar
tal vez porque no tengo esas alas brillantes
que hilan la realidad con un mundo de anhelos

Apoyo los codos en la mesa y el rostro sobre las manos
Me trato de aferrar a lo que siento con todas las ganas
El lápiz cae al suelo y quiero recogerlo, lo juro...
Pero mis piernas de lana me hacen subir sobre una escalera invisible

¿Dónde iré a parar?... no tengo las más remota idea



[Diego Valdés León]

sábado, 30 de octubre de 2010

-IX- De viejo a niño



Desastroso el desnudo
victoriosa la ambición
Un viejo leyendo su periódico matutino
y un niño le hace señas con las manos

¿Qué lee?, tal acción le gusta
aprender cada cosa que se presenta
para ser el importante
para estar contento...

Pero no se da cuenta
No da cuenta de las lágrimas sobre la hoja
que traspasan a la siguiente...
y a la subsiguiente

lo que si nota, es que en cada hoja que voltea
se presentan las mismas gotas marcadas
y le trae el recuerdo de esa muchacha
en cuya foto también están

Se seca los ojos y presta atención al niño
quien sólo tiene dos dedos de su mano izquierda en alto...
El viejo sonríe
''A falta de amor, victoria siempre habrá... muchacho''



[Diego Valdés León]

jueves, 26 de agosto de 2010

-VIII- Mi nena, mi droga, mi caída



Moviéndome dentro del vals, ya sin la botella en la mano, entré dando botes
y me aseguré de encerrar mi presencia entre muros impermeables.

Se escuchó un portazo. Ella me esperaba en el living room con una sorpresa entre manos delicadas; dulces manos, suaves manos incapaces de hacer el menor cariño.

Y lo notó. Notó mi intención de no aparecer frente a frente, de dividirme célula por célula hasta desvanecerme. Asi que tan paciente como la conocí, subió las escaleras dando pasos pesados, esos que tanto me asustaban.

¡Pateó la puerta! Sí bebé, de mi habitación, justo en el punto vulnerable. Haciendo volar cada pedazo de mi armadura de tal manera que dejó mi ser como un mero espectador de un circo de violentos.

Comenzó a hablar unos trabalenguas indecifrables que entraban por mi oído y revotaban en el tímpano. El sonido se hacía agua y el tacto era convertido en azucar dentro de mi cuerpo desgastado. Juntos se combinaban dando lugar a imagenes lánguidas como jalea multicolor.

Entre borrosos contornos distinguía su silueta de danza artística y música clásica, sí nena. La veía enrabiada, furiosa, y resulta que aún asi me parecía tierna y linda, como cuando me enseñaba su lengua a modo de burla.

Se detuvo. Se me acercó hasta rozar sus labios con los míos. Ya sabía lo que se avecinaba, mi linda bebé. Miró dentro de mis ojos como aquellas veces dignas de recuerdo, y yo sólo pensaba en alguna manera novedosa de largarme.

Bajó la vista y cuando volvió a mi, abofeteó...
¡Golpeó en el instante más esperado! Y volé... volé de espaldas hacia mi caída gloriosa, magnífica.




[Diego Valdés León]