viernes, 25 de junio de 2010

Perderte



Me estoy tomando un paseo hacia un lado
Es una cosa personal.
¿Dónde?
¿Donde no puedo permanecer?
En esta jaula no estoy lamentando.

No necesito una cosa mejor,
Me conformaría con menos,
Es otra cosa para mí,
Sólo tengo que deambular por este mundo
Solo.

Detente, antes de caer
En el agujero que han cavado aquí,
Descansa, incluso como tu
Se están empezando a sentir del modo en que yo solía,
No necesito una cosa mejor
Sólo para confundir el sonido
No hables acerca de todos,
No me divierte por ti.

Voy a perderte,
Si voy a perderte
Sí, voy a perderte,

Voy a perderte ahora para bien


[Lose You (traducida) by Pete Yorn]


domingo, 13 de junio de 2010

-IV- Nobles Intenciones



¿Se ha sentido alguna vez pasado a llevar?
¿Ha sentido que usted le da más importancia a un hecho, que cualquier otra persona?
¿Ha sentido que en verdad a usted le importa y al otro no?
¿Se ha cansado de algo y estado a punto de mandarlo a donde sus modales no le permiten?

Desde hace un par de años que mi ética se determinó
A veces pienso que fue para mejor y otras, para peor...
Por ejemplo el hecho de la infidelidad para mi es un tabú
algo prohibido, ya que ataca directamente la dignidad nuestra y la del otro

Los Buenos Modales...
Un montón de actitudes que nos permiten relacionarnos con los demás en armonía
Pero ¿que pasa cuando no es recíproco?
a cualquiera le puede haber pasado y lo peor es que está totalmente permitido

Tenemos la libertad de excluir de la vida a cualquier persona que nos contamine
Y lo correcto éticamente sería hacer eso... manteniendo buenos modales
Pero ocurre que hay veces en que no podemos simplemente apartar
porque la persona, en casos, es alguien que ha ganado un espacio ahí...

''Me cansé o me estoy cansando
A veces me gustaría ya no tener buenos modales
y simplemente tratar como se me plazca a cierta gente

Si gusta bien y si no, también
Si quiere entretenerse, bien
Si quiere que todo parezca la nada, bien
Si apetece de frialdad, bien
Si desea poca ética, bien
Si anhela un juego de corazones, bien
Si le encanta la tristeza y el abandono, bien
Si pide fin... habrá''

Se preguntará, estimado lector, por qué gasto mi tiempo en esto. Verá, todo el tiempo soy un tipo de limpias intenciones y deseo siempre lo mejor, aunque sea un enemigo quien nubla mi paz. ¿Por qué?
Porque yo pienso que todos merecemos respeto, un mínimo de respeto ¿Ok?
Y es por eso que me encantaría poder tratar mal a la gente y ser un hombre cruel, para que los demás conozcan que se siente cuando a un hombre de buena ética lo pasan a llevar.

''Para tranquilidad de usted yo no soy asi
y creo que nunca voy a poder serlo
Sin embargo, en caso de que asesine mi amor
no tendré más remedio que apagar mis velitas

En tal caso, nunca dude que lo que sentí por usted no era cierto
Pero si que le quede claro que quien mató estas nobles intenciones
fue usted
y nadie más que usted

Si pudo haber sido lindo y duradero quizás nadie lo sabe
Para vivir cosas bellas hay que mantenerse en esfuerzo
y no tener miedo de nada...
Eso fue lo que aprendí hace dos años atrás''

-Para sentir amor, primero se debe prender esa llama
Para que dos corazones se extingan juntos, primero se deben incendiar
Y para que ese fuego arda por siempre
debe haber aire limpio para entregar-




[Diego Valdés León]

domingo, 30 de mayo de 2010

-III- Mientras caía



Miraba las gotas de lluvia mientras caían
haciendo figuritas graciosas antes de reventar
A ratos me hacía reír
A ratos callar

Nada me preocupaba en ese mundo
de gotas grises y humedad en calma
Nada me hacía salir de aquel lugar
en donde mis pies se habían anclado

Pensé si acaso todo lo que hice
fue para quedar atascado entre vacíos helados
atrapando la nada, enfrascando la piedad
para no quedarme solo...

Pregunté... ¿me querrá?
Y no llegó respuesta
Entonces entendí que algo me faltaba
Sentí que debía ir a buscarlo

Quizás lo había extraviado
en alguna de las calles que recorrí aquel Lunes
Esas avenidas empapadas de cariños, besos...
de sentimientos embriagados

Introduje la mano izquierda en mi bolsillo
y encontré un agujero
Comprendí tristemente que el amor se me había caído
Que se había acostado, en una de esas calles, y quedado esperando...

En ese instante reaccioné y por fin pude moverme
Sólo tenía una cosa que hacer...
Salir a buscarla y encontrar en ella eso que había perdido.



[Palabra interminable, Diego Ignacio Valdés León]

viernes, 28 de mayo de 2010

Créditos finales



Muchas personas me han dicho que a veces la vida es como un film. Tiene un inicio pausado, luego un desarrollo complicado y, finalmente, un desenlace inesperado o esperado.
Me pareció peculiar que se resumiera todo tan fácilmente, asi que me dediqué a pensar en esto durante mis viajes.
En una película acostumbramos a ver imágenes particionadas y secuenciales. Se nos muestra sólo lo justo y necesario para la diversión y entedimiento, nuestro y de la trama, respectivamente. Si nosotros fueramos el film no viviríamos al máximo las experiencias... quizás nisiquiera alcanzaríamos a conocernos plenamente y luego de ver-vivir determinados hechos, durante el desarrollo, llegaríamos a nuestro climax para concluir en nuestro final.

La vida no es así y ningún momento de la vida lo es. Entre escena y escena pasamos por muchas cosas, positivas y negativas, que no se deberían omitir, ya que de eso se compone todo: de una secuencia continua, y no fragmentada, de acontecimientos que nos enriquecen el espíritu.
Cuando termina una película quedamos satisfechos de ver la satisfacción del protagonista por lograr felicidad, debido a lo que obtuvo. Sin embargo, en la realidad ahí no culmina en absoluto nuestro camino y nadie nos mira con la misma satisfacción que a dicho protagonista.

Durante la vida todos somos protagonistas y tenemos un final común. Y es en éste donde más nos valoran... Al momento de morir llegan los créditos a tus esfuerzos y logros; sólo ahí se sabe si quedaste en los corazones de seres queridos; si acaso tu presencia marcó la actuación de un semejante; y si acaso tu vida cambió la de alguien.
Cuando cierras por última vez los ojos y todo se pone de color negro, acompañado por la suave música clásica... ahí recién llegan los créditos finales.


[Diego Valdés León]